La cultura permanente o permacultura aboga por un sistema de agricultura cuyos principios integren al hombre en la naturaleza, y esta sea comprendida por él, con el fin de caminar de la mano, y no de utilizarla y explotarla, simplemente comprender el ciclo, sus principios, su sistema, y cultivar en función de ello.
Esta filosofía está muy unida a la Ecología profunda y trata de aplicarse al cultivo del vino.
Dicha filosofía está fuertemente relacionada con la agricultura biodinámica.